La cuestión es: ¿quién puede atribuirse la facultad de dictar a los demás como deben conducir su dieta? En el tema de los restaurantes de comida rápida, se utiliza también el señuelo de los niños para estimular el celo censor de la "superioridad". Se supone que como son niños, no tienen capacidad para decidir sobre sus gustos alimenticios. Bien, ocurre que para eso están los papás, a menos que les supongamos también insuficiente capacidad mental para decidir qué y qué no deben comer sus criaturas.

http://www.juandemariana.org/comentario/989/tamano/culo/asunto/gobierno/

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